Que siempre sea 26

Por Julio César Cuba Labaut

El espíritu transformador que prevalece entre los guantanameros desde que se otorgó a la provincia la sede del Acto nacional por el 26 de Julio, debe convertirse en norma de comportamiento del pueblo y sus dirigentes para, en lo adelante, avanzar más hacia la prosperidad y el desarrollo.

Nada puede impedir el cambio beneficiador de una sociedad cuando todas las fuerzas se ponen en función de él: las humanas, que significan unidad, armonía, consenso, laboriosidad… de todos, y las materiales, que se traducen en financiamiento y los recursos básicos necesarios para lograr los propósitos deseados.

De ello dan fe los habitantes de esta ciudad, vestidos de obreros, campesinos, intelectuales, estudiantes…, quienes desde que se conoció la noticia emprendieron más de 200 acciones de índole económica y social, entre las que sobresalen la reparación total de más de 30 calles y el mantenimiento de otras, la reanimación de las fachadas de unos dos mil inmuebles en la ciudad capital… Y lo hacen con entusiasmo.

El pueblo participa en todas partes: en el empeño por recobrar la hermosura de una de las plazas de la Revolución más bellas de Cuba y sus alrededores, de cambiar la imagen total de la avenida Camilo Cienfuegos, de 5 a 8 Oeste en una primera etapa, de asfaltar vías como 2 y 3 Oeste, que hacía muchos años no se arreglaban, y materializar otros propósitos.

En ese esfuerzo por ir adelante y celebrar dignamente el Día de la Rebeldía Nacional, el movimiento popular En nosotros la Victoria ha jugado un papel decisivo. Contribuyó al cumplimiento de los principales indicadores económicos y planes productivos del territorio, como la zafra cafetalera y la cosecha cacaotera, el plan de construcción de viviendas, la remodelación de cuarterías…, al tiempo que numerosos centros estudiantiles y laborales, barrios y bateyes adquirieron semblantes mucho más relucientes.

Pero lo alcanzado no basta, hay que hacer más y eso requiere actuar con presteza, inteligencia y dedicación. De nada serviría bajar la guardia después del acto por el aniversario 59 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, cuando lo correcto es mantener los bríos y energía para seguir construyendo, limpiando, embelleciendo.

Estos días se parecen a los iniciales del triunfo de la Revolución, en que el fervor y el entusiasmo de la gente se sentían en todas partes. Las cosas se acometían entre todos con amor y alegría, como si fueran de una sola familia. Aunque la celebración de fechas históricas y trascendentales son marcos propicios para proponerse metas, no hay que esperar por ellas para afrontar tareas de choque o extraordinarias y movilizar al pueblo.

Esas iniciativas pueden aplicarse siempre que haga falta impulsar una obra social o cumplir determinado compromiso económico, sin que ello signifique gastos innecesarios de combustible y otros recursos.

Así debe ser en lo adelante. Los guantanameros tenemos que trabajar duro y entregarnos a fondo para que siempre sea 26.Esa será la mejor manera de honrar a quienes hasta derramaron su sangre generosa en esa epopeya y materializar los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución para ser más fuertes e independientes.

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Acerca de juliocuba

Periodista, amante de su Patria
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