Un campesino para respetar

Además de ser uno de los mejores cebadores de toros en Cuba, Leovigildo Venereo Ramírez, sobresale por la entrega al Estado de leche y de otros tipos de carne
Por Julio César Cuba Labaut
Fotos: Leonel Escalona Furones

Leovigildo Venereo Ramírez (Pipi), es uno de los ganaderos más destacados del país.

Leovigildo Venereo Ramírez (Pipi), es uno de los ganaderos más destacados del país.

Leovigildo Venereo Ramírez es un campesino de vergüenza al que hay que respetar. Para percatarse de ello basta detenerse a conversar un rato con él. Es sencillo como la mayoría de los guajiros cubanos, a pesar de ser uno de los mejores cebadores de toros del país y el productor integral de leche y carne más destacado, del municipio Niceto Pérez en los durante los últimos 24 años.
Ganadero de toda su vida en la finca Dos Hermanas, asegura que el secreto para engordar los animales, desde que en el año 2008 se dedicó a esa importante tarea, encaminada a la sustitución de importaciones y a sentar las bases para ulteriores empeños en la alimentación de nuestro pueblo, está en trabajar todos los días sorteando cualquier obstáculo.
“Para tener buenos resultados, el campesino tiene que sentir amor por su tierra, explotarla al máximo y buscar alternativas para avanzar en medio de las dificultades económicas que atraviesa el país. A mi no me ha sido fácil conseguir lo que tengo, pero logro todo lo que me propongo, no importa el sacrificio que ello implique”, confiesa este locuaz hombre, de 50 años de edad.
En poco más de cinco años, el curtido productor, perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida (CCSF) Uberto Benítez, ha vendido cientos de toros al Estado, con un peso promedio de 425 kilogramos, muy por encima de lo contratado, desde que se incorporó a ese movimiento en noviembre de 2008, Ese propio año entregó los primeros 30 toros.
Luego, en 2009, vendió 53, y así progresivamente continuó aumentando las entregas hasta que en el 2011 sobrepasó las 200 cabezas, resultado por el que Buró de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) le otorgó la condición de mejor productor en la ceba de ganado vacuno del país. Aunque la sequía lo ha golpeado fuertemente, en el presente tiene 80 de los cuales en agosto venderá el primer lote.
Para el reemplazo de la masa se vale de sus propios animales y de otros que compra a campesinos de la zona, fundamentalmente de la CCS. “No importa la raza que sea, lo importante es que no estén deteriorados. De lo demás me encargo yo y los tres trabajadores que tengo contratados”, asegura.
Para la ceba semiestabulada, traza su estrategia de alimentación y manejo en los corrales y en los pastizales. Para ello separa a sus animales en tres categorías: los que se inician en el engorde, los que tienen un tiempo intermedio en ese proceso y los que cumplen la etapa final”.
Además de los toros, tiene 30 vacas reproductoras, ocho novillas, seis añojos y 20 terneros.
Pipi emplea varias hectáreas de sus tierra en la producción de alimentos para el ganano.

Pipi emplea varias hectáreas de sus tierra en la producción de alimentos para el ganano.

Por lo pronto, Pipi Venereo, como más se le conoce en Naranjo Dulce, donde nació y radica su finca, y un poco más allá, resolvió muchos de los problemas que hace tres años le impedían alcanzar los resultados de hoy: ahora dispone de corriente trifásica, que le permitió echar a funcionar la máquina forrajera, paralizada buen tiempo por esa causa, luego de que se la asignaran.
Después de ese paso, garantizar el alimento a las reses dejó de ser para él la dificultad de antaño. De sus tres caballerías de tierra, dedica 3.5 hectáreas a la siembra de caña, 2.5 a king grass y una a moringa, aunque tiene que hacer un gran esfuerzo para asegurar su supervivencia pues las cultiva en secano. Con todo prevé seguir ampliándolas cuando disponga de agua suficiente, para incrementar la masa vacuna.
Además de esas dos plantas forrajeras, esenciales en la alimentación de la masa, emplea el pasto natural, pues del complemento nutritivo que inicialmente recibía del Estado para el ganado, ya no le entregan nada. En los meses de enero a mayo, los de más intensa sequía y menos comida, les suministra semillas de Algarrobo.
Pipi ha vendido cientos de toros al Estado, con un peso promedio de 425 kilogramos, desde que se incorporó a ese movimiento en noviembre de 2008.

Pipi ha vendido cientos de toros al Estado, con un peso promedio de 425 kilogramos, desde que se incorporó a ese movimiento en noviembre de 2008.

“Hay suficientes, las reses se comen las vainas y botan las semillas, que luego las muelo y mezclo con polvo de arroz, maíz con tuza y palmicha, y preparo un alimento especial para engordar los cerdos y el resto de los animales”, dice el multifacético campesino.
El balance correcto de esa dieta y el manejo adecuado son la garantía de los resultados de Pipi, quien antes de dedicarse por completo a la ganadería llegó a tener de una vez más de 24 mil plantones de plátano, y sigue siendo un excelente productor de leche, renglón al que no renuncia, pues todos los años entrega entre 20 y 23 mil litros y en el presente aportará alrededor de 30 mil a la industria, a pesar de la escasez de lluvia.
“De todas formas, si el Estado volviera a suministrarme el complemento proteico de antes los resultados fueran aún mejores”, asegura.
Carne, leche y…
En su bella y bien organizada finca, Pipi hace un uso eficiente y racional de sus áreas. En cada una vive un obrero en una modesta vivienda, con servicio eléctrico y agua corriente y sus propias crianzas, pero al mismo tiempo se encargan de velar por el ganado vacuno, ovino-caprino y más de 700 aves, entre gallinas, pollos, guanajos y patos, que permanecen la mayor parte del día en ellas.
Aunque los mantiene para el autoabastecimiento familiar, también cría cerdos y todos los años entrega al Estado entre siete y ocho toneladas de carne de estos y dos o tres de ovejo.
El problema principal que enfrenta Pipi es el suministro de agua, pues al no disponer de fuente de abasto, tiene que traerla en pipas del río Iguanábano, a unos cuatro kilómetros, y en tales condiciones resulta muy difícil criar y cultivar la tierra, especialmente en una zona tan seca donde, “para colmo de males, desde el primero de diciembre del año pasado hasta la fecha sólo han caído dos o tres discretos chubascos”, acota.
De ahí su empeño en resolver esa dificultad: “Estoy ejecutando una costosa inversión para aprovechar el agua de un pozo aforado ubicado en la finca, con la que aseguraría miles de litros para el abasto a los animales, no así el riego de las áreas de cultivo, lo que ayudará a mejorar en parte la situación”.
Otra vía para obtener el líquido, Pipi la avizora en el tranque de un manantial, que le aportaría agua suficiente para cubrir todas las actividades agrícolas de la finca, pero que no ha podido construir al no contar con los medios necesarios para ello.
Tiene un corazón muy grande
Según los vecinos, entre ellos Jesús Barbier, jubilado de la Empresa Iván Rodríguez, Pipi es una persona muy buena y con un corazón muy grande. “Cuando alguien se enferma, no importa la hora que sea, él ayuda con el tractor o su camioneta para llevarlo al médico, y no le niega favores a nadie.
“Él construyó parte del camino de la entrada a Naranjo Dulce, con sus propios medios, y ayuda a todos los vecinos, por eso la gente lo quiere y cuida sus propiedades. La prueba más clara es que nunca le han robado ni una sola vaca”, asegura Barbier.
“No cuestiono la efectividad de las brigadas montadas y los destacamentos de vigilancia, pero los principales encargados de velar por sus pertenencias son los propios campesinos, no podemos aspirar a que la Policía que venga a protegerlas”, señala.
Gracias a su esfuerzo y los resultados del trabajo duro en el campo, Pipi Venereo construyó en su finca una confortable vivienda, compró un tractor y más reciente una camioneta, entre otros bienes que les permiten a él y su familia vivir de manera holgada.
Sin embargo no se vanagloria de ello, y por el contrario considera que progresar a partir del trabajo honrado debe ser el propósito de todo campesino, para al mismo tiempo que produce alimentos para el pueblo mejore su calidad de vida.
Finca Dos Hermanas, en Naranjo Dulce.

Finca Dos Hermanas, en Naranjo Dulce.

“Cuando es así, hay más razones para festejar el día en que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz decidió entregarle las tierras a los campesinos para que la trabajaran”, confiesa muy emocionado.

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Acerca de juliocuba

Periodista, amante de su Patria
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Una respuesta a Un campesino para respetar

  1. Yailin Morales Fonseca dijo:

    Es un grande que continue hasi .

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